"El cine, incluso el cine de ficción, es un arma de verdad", Marcelo Martinessi
El director paraguayo Marcelo Martinessi presenta Narciso, su segundo largometraje tras Las herederas y, con este motivo, le entrevistamos para la Casa de América. Basada en la novela homónima de Guido Rodríguez Alcalá, la película parte de la muerte de Bernardo Aranda en 1959 para mirar más allá del crimen y reflexionar sobre el tejido social que permite el nacimiento y la permanencia de los proyectos autoritarios.
Martinessi explica que llegó a la novela mientras estrenaba Las herederas y observaba cómo una parte de la sociedad paraguaya recurría a argumentos morales para rechazarla. Aquello le llevó a preguntarse por "el rol que tenemos también como sociedad en estos procesos de cercenar libertades" y por la persistencia de una mirada nostálgica hacia el pasado autoritario. Por eso, Narciso evita una lectura sencilla de víctimas y verdugos para observar cómo se comporta toda una sociedad cuando emerge un proyecto de este tipo.
El protagonista irrumpe en ese Paraguay con otra manera "de moverse, de desear, de jugar, de ser", una libertad que termina convirtiéndose en una amenaza para una sociedad basada en el control. "Narciso no puede existir", resume el director, para quien resulta menos importante descubrir quién lo mató que comprender por qué un personaje como él no tenía cabida en aquel entorno.
Martinessi reconoce además que las huellas de aquella época siguen presentes. Él mismo se define como "hijo de toda esa atmósfera de terror" y considera que Paraguay todavía tiene pendiente una reflexión cinematográfica profunda sobre la dictadura y, especialmente, sobre "nuestro rol como sociedad" en los procesos autoritarios. Su aspiración es que Narciso continúe después de los créditos: que el espectador "discuta, reflexione y piense".
Tras el impacto internacional de Las herederas, Martinessi vuelve a comprobar cómo el cine puede provocar debates que desbordan la pantalla. Para él, esa capacidad es necesaria: "Lo único que nos va realmente a hacer crecer es la verdad, y el cine, incluso el cine de ficción, es un arma de verdad". Frente a lo que denomina un «falso nacionalismo», reivindica una sociedad capaz de mirar críticamente su propia historia.
Sobre su próximo proyecto todavía no tiene una decisión tomada. Después del largo proceso de Narciso, reconoce que le atrae hacer algo más sencillo, aunque sigue sintiendo que procede de "un país que necesita mucho el cine como herramienta de futuro".